jueves, 19 de enero de 2017

Los cubanos nunca perdonarán a Obama por poner fin a la política de pies secos, pies mojados

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A pocos días de ceder el poder a Donald Trump, el presidente de Estados Unidos Barack Obama puso fin a la política de pies secos, pies mojados que benefició a la comunidad cubana desde 1995.

Obama les dio una puñalada por la espalda a los cubanos que tenían en mente iniciar su travesía hacia la tierra prometida y a los que se quedaron varados en Sudamérica, Centroamérica y México. Nadie se esperaba que el primer presidente afroamericano tomara esa decisión y afectar de manera grave a los isleños que buscaban tener un mejor futuro en Estados Unidos.

Los medios han informado sobre las condiciones de cubanos en su camino hacia suelo estadounidense, donde han mostrado su frustración, tristeza y enojo porque ya no serán tratados con privilegios al concederles la residencia con sólo tocar suelo gringo sino serán tratados como cualquier inmigrante.

El medio 14ymedio.com recopiló anécdotas de algunos cubanos que se quedaron a kilómetros de llegar a Estados Unidos. Por ejemplo, Yeni Varela lloró con amargura cuando se enteró de la noticia de que finalizaba la política de pies secos, pies mojados; y que lo perdió todo. La forma de permanecer en EE.UU. es que los isleños pidan asilo político, pero deberán cumplir con los requisitos que establecen las autoridades.

Se dice que la decisión de Obama fue en represalia porque la comunidad cubano-estadounidense favoreció a Trump en las elecciones del 2016 y otros temían que eso sucedería por el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos.

Los cubanos tienen dos opciones, ingresar a la tierra prometida como ilegales o solicitar permiso para quedarse a vivir en los países donde se quedaron varados, porque no desean regresar a Cuba debido según ellos no hay oportunidades. Creo que en este mundo no deberían de haber fronteras, ni leyes de inmigración ni mucho menos muros, pero la realidad es otra y espero que los gobiernos les den oportunidades para vivir dignamente.

En Guatemala, son bienvenidos.

Lesther Castillo

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